
Debemos estar conscientes que la sequía es un fenómeno recurrente en nuestro Estado sin embargo,
persistimos en no valorar la bendición de una lluvia y así tratar de retener a toda
costa cada gota de agua que nos cae en nuestro predio para posteriormente hacer más eficiente su utilización en
beneficio de las especies vegetales y animales.
Lo anterior viene a colación debido a la situación tan apremiante que en estos dos últimos años ha sucedido en la
condición del bajo volumen de captación de las presas motivado por la escasez de lluvias en Sonora.
Pero que en épocas de abundancia abusamos en su uso y en muchas ocasiones hasta la dejamos que se desperdicie.
La presa "Jacinto López", ubicada en Cuquiárachic, Municipio de Fronteras, se construyó para retener las avenidas del Río Cuquiárachic en los años de 1982 a 1983 y se inauguró el 13 de abril de 1984.
Su capacidad total es de 15.4 millones de metros cúbicos, su capacidad útil de 14.4 millones y de azolves de un millón de metros cúbicos.
Esta obra hidraúlica fue diseñada para el suministro de riego de mil 156 hectáreas,
localizadas en un pequeño valle
alargado entre las poblaciones de Cuquiárachic y Fronteras.
Sin embargo, actualmente esta zona
es víctima de la falta de agua para desa
rrollar las actividades de siembra de
cultivos forrajeros, pilar del sustento de
la ganadería de la región, lo que aunado
a la ausencia de lluvias en el agostadero
y la inhabilitación de los pozos que es
taban sin utilizar de mucho tiempo
atrás, dan un marco poco alentador pa
ra el desarrollo de la ganadería en los
próximos meses.
De acuerdo a este cuadro se observa el comportamiento anual de precipitaciones, que ha traído como consecuencia un abatimiento acelerado del volumen de agua de la presa, a tal grado que actualmente hay un embalse de 2.2 millones de metros cúbicos, lo que imposibilita el suministro de agua para nuevas siembras y el mantenimiento de las existentes.

Por muchos años no se había tenido una situación como la actual y por lo mismo no habían tenido la necesidad de la utilización de extracción de agua de los viejos pozos existentes, pero que con la presentación de esta época crítica se vio obligado el productor en tratar de nuevo de buscar esta alternativa, encontrándose con problemas de equipo obsoleto y de no saber el estado interno de los pozos.
A éstos necesariamente les urge una rehabilitación para hacer frente a la
problemática hidráulica, lo cual de no solventarse de forma inmediata
repercutirá en un desabasto de
forraje nativo, lo que tendrá que buscarse en base a otras alternativas
externas que lo sustituyan.
Esta situación ya obligó que algunos productores contrataran agostaderos de ranchos desocupados para salvar el pie de cría útil, dado que el tiempo para las lluvias todavía es largo y la condición corporal del ganado no es la óptima para parir y mantenerse ella y su cría.
Lo anterior nos hace pensar que debemos tomar medidas de emergencia para salvar el patrimonio ganadero, ya sea vendiendo el ganado que no nos otorgue una seguridad de recuperación rápida sobre lo que se le invierta, pudiendo así utilizar este dinero ya sea en renta de mejores agostaderos, forrajes y suplementos para beneficio de los animales que consideremos dejar; o de lo contrario utilizarlo para adquisición de vaquillas cuando ya esté superada la etapa seca del agostadero.
Por otro lado podemos hacer la
reflexión de que cada día se hace más necesario ordenar nuestro comportamiento hacia los recursos naturales que nos
toca tener (aire, suelo, agua, flora y fauna), haciendo un uso racional de ellos y devolviendo en lo posible con
diferentes obras su uso (obras hidráulicas de retención, reforestación, descanso de praderas, etc.).
De lo contrario vamos a tener que hacer pagos más fuertes a los excesos que tengamos por la mala utilización de estos recursos y por lo tanto las actividades agropecuarias tendrán mayores costos de operación para solventar los recursos naturales que estamos agotando y que no encontraremos en forma natural en nuestros predio.